Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://cormacbumd757563.blogunteer.com/39052208/cundinamarca-exclusiva-el-paraíso-campestre-de-la-sabana